Un niño acaba de ser descubierto en una mentira. Su padre, comprensivo y moderno,
sabe que no es importante esa mentira sino el concepto moral del mentir.
Por este motivo el padre deja de hacer lo que estaba haciendo, se para frente
al niño y comienza a explicarle en un lenguaje sencillo por qué tiene que decir
siempre la verdad: -Hijo, no importan la consecuencias, las mentiras siempre
traen problemas y acarrean más mentiras.
Cada vez que mientes la confianza de los otros hacia ti se va perdiendo, es como
un vaso que se va trizando, hasta terminar por romperse.
Después, aunque intentes repararlo, nunca quedará igual.
Mientras el padre terminaba su explicación suena el teléfono y el niño, como
una forma de disculparse por el error cometido, dice: -¡Yo voy!
– Y corre a atender. -Es el corredor de seguros, papi.
-¡Ufa!, justo ahora, dile por favor que no estoy.
¿¿¿¿.....????

5 comentarios:
Por eso digo, hay que obrar con el ejemplo!!!
Excelente cuento amiga!!!!
Besotes!!!
Me hacés sentir culpable.
Las veces que digo que no estoy, jajajaajaja!!!
Besos Breeze!
Y cuando pasan estas cosas perdemos autoridad y respeto.
El has lo que digo y no lo que hago, cuando somos padres, es fatal!
Besos doña!
Jajajaja está muy bueno!
Lo voy a tener en cuenta más adelante! ;)
Besos locura!!
Pau, Tommy, Santi y Marce, gracias mis amigos del alma!!
Besos y avanti que falta poco!!!
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